Adriana siento no haber respondido antes, siguiendo los modelos que nos presentaste en la formulación de la plataforma o de las onces en la que participé, supongo que soy de aquel grupo que no contestó a tu llamado cuando realizaste el primer encuentro. Sin embargo, debo confesarte que los días siguientes a las onces no deje de hablar con personas cercanas acerca de lo que me había generado la actividad. Aún hoy, recuerdo hasta el más mínimo detalle y aunque prefiero conservar mi anonimato, dudo que lo que pueda compartirte resulte original, de hecho lo que las onces me generaron no puede estar muy distante de lo que podría generarle a muchos que como yo distorsionan la realidad desde las condiciones particulares de la ciudad.

 

Soy humanista de formación y a pesar de que prefiero tratar los problemas de los siglos pasados, no soy indiferente a mi entorno. Escuchó mucha radio y trató de leer las columnas de opinión de los principales periódicos del país y de la región, por lo que siempre me hago a la idea de que sucede ahí afuera. Pero lo que ocurrió aquel día me dejó un vacío que no he podido sanar, debido a los testimonios que escuché los cuales me dejaron agobiado y un poco escéptico ante el devenir del país. Soy pesimista por naturaleza, quizás, pero en aquellas onces los límites de mi realidad y de mi imaginación se vieron superados...

 

Ese día una jefe me pidió que asistiera al encuentro, personalmente no lo esperaba, pese a que tenía bastante expectativa debido a una conversación previa y superficial que tuve con la tallerista jamás imaginé los alcances de la actividad. En principio esperaba un espacio tranquilo en donde un grupo de extraños compartirían un rato, sin que mediara de manera directa ningún tema alusivo al conflicto armado y como resultado final tendríamos unas onces cuyo menú sería determinado por los acuerdos entre todos los participantes. Si bien en un principio la actividad siguió el curso que esperaba, con el paso de los minutos se fue transformando a un punto que ninguno de los que estábamos ahí esperábamos.

 

Sin duda, el punto de quiebre fue la llegada de personas reintegradas, quienes desde el primer instante se presentaron como tales. Algunos venían del trabajo y otros de una reunión en donde se trataron, según sé, temas relativos a su condición actual y a los malestares que los asaltan frente a las garantías mínimas para iniciar una vida digna. Considerando las condiciones de seguridad para su familia y para ellos mismos en su situación como "desertores" de grupos al margen de la ley, encuentro su malestar como natural y legítimo. Esa reunión había dejado a algunos de los asistentes con un nudo en la garganta, querían ser escuchados, el espacio se prestaba para ello y la plataforma cambió. El menú de las onces apenas sirvió como aperitivo, el plato fuerte era la percepción de personas reintegradas frente a la actualidad del país. 

 

Yo guardé silencio y escuché, mudo frente a las noticias y columnas que había escuchado o leído. De repente habían adquirido carne y hueso, dejaban de ser una idea abstracta y adquirían su propia forma. Entonces pude enfocarlos, sin la distorsión que sus siluetas pueden tomar con la versión de un periodista. Ahí estaban, hablándome y tirando al piso todo lo que creía saber de ellos. Ya no eran parte de las cifras que se suelen citar en informes interminables y que se presentan como indicadores de éxito de los programas estatales. Se trataba de personas como usted y como yo, con preocupaciones, problemas y su propia historia, difícil de volver a codificar en una cifra.

 

Su desconfianza ante el futuro del país era sensata, a pesar de la segunda oportunidad ellos mismos sentían un sabor amargo en su proceso de reintegración a la vida civil y no renunciaban a la institución que por años había sido parte de su vida cotidiana. Decían con cierto orgullo los valores aprendidos y la importancia de estos grupos armados en su formación como hombres. A partir de ese momento las cosas dejaron de ser blancas o negras, se tornaron grises. Para mí fue un golpe en la nuca, quedé pasmado y no volví a pronunciar palabra en toda la actividad que se vio acompañada de una serie de ejercicios para dinamizar la integración. Es probable que no pueda poner en palabras todo lo que he sentido desde entonces o como aparecieron miedos de los que no era consiente antes, solo se que no pude evitar ponerme en sus zapatos e imaginar cómo sería mi vida si estuviera en su situación. 

 

Por otra parte, no he dejado de pensar sobre el futuro. Si personas reintegradas como ellos se presentarán como tales ante una sociedad que no está completamente preparada para recibirlos o se mimetizaran como una estrategia para sobrevivir y volver a empezar en un ambiente que podría llegar a serles más hostil, pues se trata de cambiar todo lo que les era común por un nuevo inicio.

 

En resumen, las onces me permitieron entrar en contacto con un fragmento de la realidad a un nivel para el que no estaba listo y que aún hoy me sigue afectando. De hecho hace unas semanas una de las participantes me escribió para invitarme a participar en un desayuno en donde se repetiría un ejercicio similar al de la actividad de las onces, este es el momento en el que no he sido capaz de responderlo. Me aterra llegar a ser consiente de cosas para las cuales no estoy listo, quizás sea solo un cobarde que aplaza lo inevitable. Por favor discúlpame con ella si tienes oportunidad y discúlpame tú por mí demora. 

 

Adriana me gustaría entender cómo le haces para estar en contacto con historias tan duras. En verdad que admiro lo que haces y me gustaría estar dispuesto a escuchar o tan siquiera ser capaz de brindar escenarios donde las personas se den la oportunidad de confrontar aquellas cosas imágenes distorsionadas con las personas y sus historias, tratando de generar una empatía. Solo entonces será viable hablar de una verdadera conciliación al margen de tanta indiferencia. Es posible que me extendiera y no atendiera a los puntos planteados en tu solicitud, pero quiero que sepas que escribir lo que te he compartido me resulta realmente complejo por cuanto me toca fibras que son nuevas para mí y que han ido modificando la manera en que percibo la realidad. 

 

Gracias por permitirme participar de tu plataforma y espero regresar en alguna oportunidad si consigo el valor que me hace falta y me doy la oportunidad de quitarme tantas vendas que me impiden ver con claridad lo que daba por hecho. Un abrazo y espero que sigas propiciando estos lugares, los cuales transforman a los participantes de alguna manera que aún trato de descifrar.

 

Saludos,

 

Un participante